Por un día, los peques no vinieron solos… ¡trajeron refuerzos!
Padres, madres y familiares se subieron al tatami para vivir el judo desde dentro (y comprobar que no es tan fácil como parece
).
Entre risas, caídas (controladas
) y mucho aprendizaje, disfrutamos de una clase dirigida por un miembro de la federación que nos hizo sudar… ¡y sonreír a partes iguales!
Resultado:
éxito de participación
Nivel de diversión: 


Ganas de repetir:
¡por las nubes!
Gracias a todas las familias por hacerlo tan especial 
Aviso importante: esto crea adicción… ¡se viene segunda edición! 